jueves, 23 de septiembre de 2010

El país no aprovecha prácticas ancestrales oportunas para enfrentar el cambio climático


Bolivia 23 Sep (Atipiri/tomado de Enlared).- Según experto ambientalista, Bolivia no aprovecha los sistemas productivos y las tecnologías ancestrales hoy por hoy apropiadas para contrarrestar los efectos del cambio climático. Actualmente, en el país existen 650 mil hectáreas de terrazas agrícolas, de las cuales sólo el 25% es utilizado por los productores del agro.
Los datos fueron revelados en el Taller Internacional "Experiencias y desafíos de adaptación al cambio climático en las comunidades vulnerables de la Región Andina", organizado por la institución Soluciones Prácticas y que cuenta con la participación de expertos ambientalistas de Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia.

En la ponencia "Tecnologías ancestrales vigentes frente al cambio climático en la Región Andina", el investigador boliviano Eduardo Chilon Camacho, indicó que en América, Bolivia, después de Perú, es el país donde más se desarrollaron tecnologías y sistemas productivos que hoy pueden ser los más adecuados para contrarrestar los modernos eventos climáticos.
Tecnologías ancestrales
Entre algunos datos, Chilon indicó que de las 650 mil hectáreas de terrazas agrícolas de origen precolombino que hay en el país, 230 mil se encuentran en el departamento de La Paz.
Si de aquellas 650 mil hectáreas sólo se aprovecha una cuarta parte, el restante 75% es infraestructura con grandes posibilidades de rehabilitación y posterior uso, lo cual reportaría, por lo demás, expectables beneficios productivos:
"Se ha hecho una proyección de costos e inversión, y sólo recuperando el 60% de las terrazas agrícolas abandonadas, se contribuiría con un 25% de ampliación de la actual superficie cultivada en el país", remarcó.
En el país se identificaron 38 tipos de terrazas agrícolas, con diferentes usos y que "fácilmente" se constituirían en alternativas para la reducción de los efectos del cambio climático, defendió su tesis el investigador.
Como ejemplo de preservación y uso de la tecnología agrícola ancestral, Chilon citó a las comunidades de los municipios de Aucapata, Chuma, Charazani, Sorata, y Quiabaya.
En Charazani, por ejemplo, señaló, todavía está vigente la práctica de la kapana y milli, a pesar del ingreso de insumos de producción moderna, como los fertilizantes.
En el caso de los camellones (plataformas) en la llanura tropical, la investigación estableció que en Beni, en las provincias Itenez, Moxos, Mamoré, Ballivián y Yacuma existirían 20 mil lomas artificiales, que involucrarían al menos cinco mil kilómetros de canales y terraplenes, que no son utilizados en su totalidad.
Chilon indicó que con la rehabilitación de la tecnología de los camellones en el oriente del país, se podría dar utilidad a 15 millones de hectáreas inundables de la sábana tropical.
Inserción
Con todo, el investigador reconoció que tanto el gobierno central como instituciones ambientalistas hoy están tratando de revalorizar ciertas tecnologías ancestrales como la conservación comunal del germoplazma, la cosecha de agua (aljibes y reservorios), la construcción de terrazas, el uso de abonos orgánicos, entre otras.
"La pregunta es que ¿con toda la ciencia, tecnología, los sistemas de producción modernos, estaremos en capacidad de enfrentarnos a eso que se nos viene, la sequía o la variación de los ciclos agrícolas? Creemos que no, más bien la comunidad que preservó la prácticas culturales está mejor preparada para enfrentar con éxito estos riesgos que se vienen", remarcó el investigador.
Por lo demás, el investigador señaló que las prácticas agrícolas ancestrales son utilizadas apenas en el 15% del territorio nacional. Lo que hoy se plantea es que éstas sean parte de políticas nacionales de desarrollo agropecuario.

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Agencia Regional de Noticias -- ARN

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