jueves, 10 de febrero de 2011

ANIVERSARIO DE ORURO, HOMENAJE A LA REBELIÓN DE INDÍGENAS

Oruro de Bolivia

Oruro 10 Feb (Atipiri/cambio).- Luego de un confuso incidente, una revuelta plebeya de criollos, mestizos y cholos se amotinó e incendió la casa de un comerciante peninsular.

La violencia estalló en Oruro el 10 de febrero, en medio del pánico por una oleada de rumores de que el corregidor y su facción de europeos iban a atacar a los miembros de la milicia criolla y acabar con sus adversarios. 

Luego de un confuso incidente, una revuelta plebeya de criollos, mestizos y cholos se amotinó e incendió la casa de un comerciante peninsular en la que se habían refugiado muchos europeos con sus caudales.

A la mañana siguiente, once españoles y cinco esclavos habían perecido como resultado de las quemaduras y golpes. 
En una asamblea improvisada, la multitud proclamó su voluntad de que el prominente criollo Jacinto Rodríguez sea el nuevo corregidor y que los europeos abandonen la ciudad de inmediato o se los mate. A medida que transcurrió el día, miles de comunarios convergieron en la ciudad, en apoyo a sus camaradas o ‘hermanos’, en el lenguaje de Tupac Amaru, y en defensa del nuevo corregidor. Se veían indios y criollos abrazándose en las calles.

Oruro – Bolivia

No cabe duda que esta alianza inter-racial sin precedentes se había construido a partir de expectativas mutuas sobre la llegada del gobierno de Tupac Amaru. Criollos y plebeyos, tanto como indios, sabían que se había levantado el Inka y que había comenzado la guerra en el Cusco. Corrían rumores que se había aproximado a La Paz, y que pronto llegaría a Oruro. En el curso de los siguientes días, los criollos y plebeyos recorrían las calles vitoreando a Tupac Amaru, y en un incidente, un criollo tumbó el escudo real de armas que colgaba encima del edificio de postas.

La animosidad inicial contra los europeos y el consiguiente miedo a los indios mezclados en la revuelta se combinaron con la anticipación del dominio Inka, produciendo una disposición favorable a la coalición entre los criollos. Fue una alianza notable en el contexto de una sociedad colonial tan profundamente marcada por la segregación y la jerarquía de razas/clases. Pero también fue una alianza frágil y no podría enfrentar semejante prueba. Después de una semana, las poderosas fuerzas que se habían desatado demostraron ser contundentes. Simultáneamente, las limitaciones de la organización social revolucionaria, tal como los mojones situados en los linderos de las sayañas campesinas o en los márgenes de los territorios comunales, comenzaron a hacerse más visibles.

Las demandas indígenas de supresión del tributo y la devolución del dinero de las Cajas Reales provocaron un altercado inicial con los criollos en la noche del 13 de febrero. Significativamente este episodio terminó con la muerte de Sebastián Pagador. Después que Pagador, que actuaba como guardia del tesoro, aplastara el cráneo de un campesino, fue muerto en el trayecto a la cárcel. (Tomado de Sinclair Thomson).

Oruro: Los hermanos Jacinto y Juan de Dios Rodríguez Herrera
Tomado de José Luis Roca

Los hermanos Jacinto y Juan de Dios Rodríguez Herrera, criollos ricos, propietarios de las recién descubiertas minas de plata en Poopó y de cobre en Corocoro. Juan de Dios (quien era el más rico de los hermanos) era, además propietario de los ingenios de Alantaña Chico, Alantaña Grande, Guayguasi y la fundición de Yarvicolla.

Por su parte Jacinto poseía las haciendas Laxma y Vilacara en Pacajes y cuatro casas en Oruro además de su vivienda situada en el barrio de Santo Domingo. Completaban su patrimonio, alhajas, plata labrada, tres esclavos y cantidad de muebles.

Otro de los hermanos Rodríguez era Isidro, propietario de minas de cobre en Colquiri. Una hermana, Catalina, era casada con Isidro de la Riva, también azoguero.

Oruro: Los Galleguillos y Herreras
Tomado de José Luis Roca

Otras dos familias de criollos, emparentadas con los Rodríguez y que se vieron involucradas en los sucesos de 1780, eran los Galleguillos y los herrera.
José Galleguillos, criollo chileno de La Serena, dueño del mineral de Antequera y de los ingenios en Sora Sora, era el segundo minero en importancia después de Juan de Dios Rodríguez. Su yerno, Diego Flores, también oriundo de Chile, continuó con los trabajos mineros, pero, a tiempo de la rebelión estaba también fuertemente endeudado.

Los Herrera eran tres: Manuel, Domingo y Nicolás, siendo el más rico el primero de ellos, propietario de los ingenios en San José de Buenavista o Machacamarca, en la ribera de Sepulturas, a pocas leguas de Oruro. No era hacendado pero si aficionado al buen vestir y a coleccionar obras de arte pues se lo considera poseedor de 90 lienzos de pintura.

Aniversario de Oruro: El 10 de febrero Oruro adopta como fecha aniversario en homenaje a la rebelión de indígenas contra la Corona en un movimiento liderado por Sebastián Pagador.

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Agencia Regional de Noticias -- ARN

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